Máscaras faciales

Tensoras, nutritivas, descongestivas. aplicadas en consultorio o en casa son la estrella de las rutinas de belleza y vienen en diferentes texturas.

Pueden limpiar, descamar la piel, eliminar grasitud, hidratar, tensar, descongestionar o relajar. Las máscaras tienen tantas versiones como activos posibles para formularlas. ¿La clave? La indicación médica asegura el éxito de su acción al determinar cuál es la que cada piel necesita. Según la edad y el tipo de piel, el médico recomendará la más apropiada.

Cada cual atiende su juego

Las purificantes, con plantas astringentes y derivados de la arcilla, limpian en profundidad, eliminan brillos y cierran los poros dilatados. Las exfoliantes, ayudan a remover las células muertas, dejan la piel lista para absorber más fácilmente los activos que se apliquen luego.

Las hidratantes, con miel y sustancias que contienen agua, son ideales para pieles secas con arrugas finas. Forman una barrera para retener la humedad.

Las nutritivas, con sustancias grasas, ayudan a retener el agua, tienen además acción antiage. Aportan vitamina E para una nutrición profunda y mayor luminosidad.

Las tensoras, con DMAE (dimetiletanolamina), afirman al estimular la producción de colágeno y elastina. Por su acción inmediata es que se las suele llamar “el lifting de las máscaras”.

Las descongestivas, con manzanilla, malva, hammamelis, aloe vera, azuleno o avena, calman la piel. Son para piel con rosácea, enrojecimiento o para después de peelings o láseres que congestionan la piel.

Ingredientes de lujo

El azuleno es para pieles sensibles por su poder descongestivo e hidratante. El extracto de caviar es antiage, reafirmante y aporta elasticidad y luminosidad. El chocolate es un antioxidante que contiene vitaminas A, B, C, D, E, K y B1 además de proteínas y minerales como el potasio, cobre, fósforo, hierro y magnesio que revitaliza e hidrata. El cobre es cicatrizante, tensor y reafirmante y favorece la producción de colágeno, es antibacteriano, y antiviral. El colágeno hidrata e ilumina y es el ideal para atenuar pequeñas líneas y afirmar. El diamante, para pieles enrojecidas, descongestiona, refresca e hidrata. El oro se usa a partir de los 30 años para atenuar líneas finas, unificar el tono e iluminar. Es antioxidante, antiage, antiinflamatorio y estimulante celular. El selenio es antioxidante, nutritivo y calma inflamaciones producidas por el sol. La vitamina E, la C, el extracto de té verde y el de soja son antiage y antioxidantes. La máscara de sodio palmitoilprolina es antiinflamatoria.

Recetas caseras

Antes de recurrir a un preparado propio, consultar al dermatólogo porque ciertos componentes pueden irritar o causar reacciones adversas.

Para pieles grasas, se necesitan cerrar los poros dilatados y eliminar el brillo. Se aconseja una máscara hecha con puré de manzana hervida y miel; una de zanahoria en base a jugo de limón, naranja, zanahoria y yogur; de banana, con arcilla mineral y una cucharadita de agua de rosas; o de manzana roja a la que se le agrega pepino machacado, clara de huevo y limón.

Para pieles secas, se consigue una mayor nutrición y humectación con una máscara de chocolate: se mezcla chocolate, aceite de oliva, banana, miel y leche.

Para pieles normales o mixtas, es recomendable aplicar una máscara de frutillas con yogur ayuda a eliminar células muertas y suma brillo; la de pepino se consigue con dicha fruta deshecha con un mortero y se aplica directamente. Simple, la máscara elaborada con manzanilla fría es un potente antiinflamatorio; la de yogur resulta humectante y ayuda a eliminar el exceso seborreico debido al ácido láctico que contiene.

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